domingo, 18 de febrero de 2018

#EducaIguales Nadia Boulanger

Esta semana he empezado un curso del INTEF llamado Educar en Igualdad. Nos piden que usemos un blog como diario de aprendizaje y yo he pensado que, con lo interesante que están siendo las actividades, lo mejor sería compartir mis experiencias directamente en el nuestro.

PRIMERA ACTIVIDAD

Crea una entrada en tu blog presentando una mujer significativa en tu vida (personal o profesional) y señala los motivos de tu elección: 
  • 3 detalles que te gustaría que conociéramos de ella
  • 2 de sus actividades favoritas
  • 1 recuerdo de una acción memorable

¡Allá voy!

Nadia Boulanger en 1925

La mujer de la foto es Nadia Boulanger (París, 1887-1979), compositora, pianista, organista, directora de orquesta, intelectual y profesora que formó y enseñó a muchos de los grandes compositores del siglo XX. Leonard Bernstein, Aaron Copland, Quincy Jones, Astor Piazzolla, Philip Glass, John Eliot Gardiner, Daniel Barenboim o Elliott Carter, entre otros muchos, estudiaron con Nadia Boulanger. Ella les proporcionó una base rigurosa en el análisis musical académico al mismo tiempo que permitió a cada uno encontrar su propio lenguaje distintivo: tal vez la definición misma de lo que significa ser un gran maestro.


Nadia Boulanger con sus estudiantes en 1938. 
Catorce mujeres, siete hombres. ¿Dónde fue a parar todo ese talento femenino?


¿Por qué la he elegido?

Cuando yo era estudiante de composición me fascinaba todo lo que rodeaba a Nadia Boulanger y no podía dejar de leer acerca de ella. Su vida personal, sus logros profesionales, su amor por la música, su vocación por la enseñanza y su determinación para hacer todo lo que se propuso. La mujer más influyente en la historia de la música clásica. 

Nadia Boulanger desafió muchos de los convencionalismos de la época viviendo una vida libre e independiente. Era una mujer ambiciosa, muy prolífica y orgullosa de su trabajo. Ser mujer no significó para ella ninguna barrera aparente para alcanzar sus metas. Pero honestamente, ¿quién ha oído hablar alguna vez de ella? El nombre de Boulanger sigue siendo  desconocido fuera de los círculos de élite de la música clásica, a pesar del impacto asombroso que tuvo en la banda sonora de todas nuestras vidas, no sólo en el mundo clásico, sino también en el jazz, el tango, el funk y el hip-hop. Es inimaginable que un hombre con un grado similar de influencia sobre la música del siglo XX hubiera sido tan ignorado.


Tres detalles que me gustaría que conociéramos de su vida
  • Como directora, fue una de las pioneras en recuperar la obra de Monteverdi.
  • Fue la primera mujer que dirigió la Filarmónica de Londres (1937), la Sinfónica de Boston (1938) y la Filarmónica de Nueva York (1939).
  • Nadia Boulanger era lesbiana, una realidad que marcó su vida. También era católica y muy devota; esta confrontación de sentimientos debía ser muy dura para ella. A su muerte, sus herederas fueron su antigua estudiante Cécile Armagnac y su asistente personal, la compositora y profesora Annette Dieudonné, junto a la que vivió 40 años de su vida. 

Dos de sus actividades favoritas
  • Enseñar música. Nadia Boulanger enseñó en Juilliard School, Yehudi Menuhin School, Longy School, Royal College of Music, Royal Academy of Music, y durante siete décadas en su apartamento, donde cada miércoles se reunían alumnos e intelectuales.
  • Entrenar el oído. Nadia Boulanger fue incapaz de escuchar música hasta que tenía cinco años, ¡el ruido le molestaba! Un día, mientras un camión de bomberos pasaba por delante de su casa, gritó muy fuerte al unísono con el sonido y de repente se levantó y tocó la misma nota en el teclado del piano. Desde ese día en adelante, pasaba mucho tiempo al piano reconociendo la altura de los sonidos que provenían del mundo musical y no musical a su alrededor. 

Un recuerdo de una acción memorable
  • Nadia Boulanger se moría de envidia por su joven hermana Lili, compositora genial que a los 19 años había sido la primera mujer en ganar el prestigioso Prix de Roma. En 1918, tras la prematura muerte de Lili a los 24 años, dejó de componer y se centró en la docencia y en la dirección. Ahí comenzó su extraordinario viaje como mentora de jóvenes compositores y artistas hasta su muerte en 1979. En lugar de permitir que el nombre de su talentosa hermana se desvaneciera (como suele ser el comportamiento de muchos hermanos celosos), ella defendió y promovió incansablemente la música de Lili, programando sus obras hasta el final de su trayectoria profesional.




Au revoir, Mademoiselle...



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